Realizan esfuerzos para conservar ave en peligro de extinción
En marzo de este año se contaron en Paraje Tobuna 98 loros de pecho vinoso. Sería la bandada más numerosa de la Argentina. Por eso, los pobladores de este paraje están denominando a Tobuna “Capital Nacional del Loro de Pecho Vinoso”.
El loro de pecho vinoso es una especie en peligro de extinción. En la Argentina, está restringido a Misiones, y corre un alto riesgo de extinguirse en la naturaleza.
Un reciente estudio, por el Proyecto Selva de Pino Paraná de la Fundación Azara, desarrollado entre 2003 y 2005 y publicado este año en el Journal of Field Ornithology, demostró que este loro, antes visto por toda la provincia en bandadas de hasta miles de ejemplares, ha desaparecido de casi todo Misiones, quedando solamente algunas pequeñas bandadas, mayormente entre San Pedro y Paraje Santa Rosa, y especialmente en Tobuna.
“Hay más loros de pecho vinoso en Tobuna que en cualquier otro lugar de la Argentina. Por eso Tobuna debería considerarse como la Capital Nacional del Loro de Pecho Vinoso”, explicó Marcos Debarba, un colono de Tobuna y miembro del proyecto.
Otro miembro del equipo, Néstor Fariña, precisó: “Este loro es muy escaso en los parques; en cambio, se alimenta, duerme, y anida en lugares poblados, como las chacras de Tobuna y Santa Rosa. Desafortunadamente, allí muchas veces sufre de la pérdida de sus nidos y la captura ilegal de sus pichones para ser convertidos en mascotas.”
El monitoreo de este loro se realiza gracias a la colaboración de muchas personas de Tobuna y el cercano poblado de Santa Rosa.
Todas las tardes, Abilio Rodríguez puede ser visto por Santa Rosa, con su libreta en mano, contando los loros de pecho vinoso que visitan su chacra. Rodríguez ha identificado varios puntos de referencia para el monitoreo de estos loros, confirmando que visitan Santa Rosa con más frecuencia en invierno para comer las semillas de las Araucarias silvestres.
Al igual que Rodríguez, otros pobladores se han sumado a este desafío. La semana pasada, Getulio González contó más de 90 loros de pecho vinoso durmiendo en su chacra en Tobuna, mientras un poco más tarde, Valdemar Barboza contó 82 ejemplares alimentándose de las semillas de la Araucaria al lado de su casa en Santa Rosa. González detalló que: “los loros duermen en mi chacra, y de aquí se van a la chacra de Barboza”.
En 2006, González ayudó a monitorear un nido de loro de pecho vinoso en su chacra, pero el nido no tuvo éxito. “Creemos que ahora éste es el problema más serio para el loro de pecho vinoso” explica Welter. “Parece que no está logrando reproducirse suficientemente. Este año (2006) encontramos nueve nidos en Tobuna, pero un sólo pichón sobrevivió. Los demás fueron depredados o capturados antes de volar de sus nidos.”
Para mantener la población de loros de pecho vinoso en libertad, la esperanza es que más pichones logren volar de sus nidos. Con este fin, voluntarios de la población local, juntos a la Fundación Azara y la Carrera de Guardaparques de San Pedro, están monitoreando los nidos y desarrollando una campaña educativa para reducir la captura de pichones y el volteo de árboles con huecos-nidos.
“La idea es que la educación sea continua, por eso se está tratando de incluir voluntarios de todos los sectores, usando varias estrategias educativas, por ejemplo la radio, visitas a escuelas rurales, y folletería” dice Fariña.
El futuro de este loro es incierto. Depende de los pocos pichones que logran volar de sus nidos cada año. Por eso, Debarba termina con un pedido para sus vecinos de Tobuna: “Si conoce un nido de loro de pecho vinoso, o si tiene un nido en su chacra, ayude a que los loros sobrevivan en libertad. Cuide que nadie saque sus pichones.”






